Ya en otras oportunidades hemos publicado obras que hablan sobre Psique y Cupido. Hoy les traemos esta serie de pinturas de William-Adolphe Bouguereau que representan distintos momentos del mito. Psique era la hija menor del rey de Anatolia; su gran belleza era tan famosa en todo el reino que los hombres la adoraban como a una nueva Afrodita, olvidando los altares de la verdadera diosa. Este culto involuntario desató la ira de la deidad del amor, quien no podía permitir que una mortal compitiera con su resplandor.
Afrodita ordenó a su hijo Cupido que la castigara, haciendo que se enamorara del ser más vil y monstruoso de la tierra. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Los oráculos ordenaron que Psique debía ser llevada al bosque, atada a una roca y abandonada para que un horrible monstruo se ocupara de ella. Pero el viento Céfiro, por orden de un Cupido que había quedado prendado de su belleza al pincharse accidentalmente con su propia flecha, se la llevó volando.
Una vez a salvo, Cupido la hizo su esposa. Vivieron en un palacio encantado donde Psique era rodeada de regalos y riquezas, pero con una prohibición inquebrantable: no podía verle el rostro. Cupido la visitaba solo bajo el manto de la noche, por lo que ella no sabía que estaba unida al mismísimo dios del amor. Al cabo de un tiempo, la soledad la embargó y pidió permiso para invitar a sus hermanas. Cupido aceptó, pero advirtió del peligro. Sus hermanas, movidas por una envidia ponzoñosa, la convencieron de que su esposo era una serpiente monstruosa que terminaría devorándola.
Psique, curiosa y aterrorizada, encendió una lámpara mientras él dormía. Al ver la belleza divina de Cupido, sus manos temblaron y una gota de aceite hirviendo cayó sobre el hombro del dios. Cupido, sintiéndose traicionado por la falta de confianza, huyó decepcionado, abandonando a Psique en un mundo que de pronto se volvió gris y vacío.

Las tareas de Afrodita y el descenso al Hades
Desesperada por recuperar su amor, Psique acudió a su suegra, Afrodita. La diosa, con ese rencor que a veces guardan las deidades hacia quienes amenazan su estatus, le encomendó una serie de tareas imposibles. Pensaba que la joven moriría en el intento, pero con ayuda de hormigas, cañas y torres parlantes, Psique fue cumpliendo cada desafío. La última tarea era la más peligrosa: bajar al Hades para pedirle a Perséfone un poco de su belleza y llevárselo a Afrodita en una caja cerrada.

Psique logró obtener el cofre, pero antes de salir del inframundo, la curiosidad la venció por segunda vez. Pensó que si tomaba un poco de esa belleza divina para sí misma, Cupido la amaría sin dudas. Sin embargo, al abrir la caja, no encontró belleza, sino un «sueño estigio»: un vapor narcótico que sume en la amnesia a los muertos. Psique cayó en un sueño profundo, casi mortal. Cupido, que ya la había perdonado y la seguía en secreto, voló hacia ella, retiró el sueño de sus ojos y lo guardó de nuevo en la caja.
Finalmente, Zeus intervino. Conmovido por la perseverancia de la joven, le otorgó la ambrosía para hacerla inmortal. Psique se convirtió en la diosa del alma. Afrodita olvidó sus rencores y bailó en la boda de Eros y Psique. De su unión nació una hija llamada Hedoné, la personificación del placer sensual y el deleite, de donde proviene la palabra hedonismo.

Psique: El soplo, el alma y la mariposa
El significado griego de *psycho/psique* es "soplar". Es el aliento que exhala el ser humano al morir. Para los antiguos griegos, este aliento representaba la vida misma. Cuando la psique escapa del cuerpo, lleva una existencia autónoma. La imaginaban como una figura antropomorfa y alada, un doble del difunto que iba a parar al Hades.
Homero contaba que la psique sale volando de la boca como si fuera una mariposa (que en griego se escribe también *psyché*). Por esta razón, la mariposa es considerada un psicopompo: un guía que conduce las almas hacia la ultratumba. En las pinturas de Bouguereau, este simbolismo es vital. Psique suele aparecer con delicadas alas de mariposa, diferenciándose de las alas emplumadas y potentes de Cupido.

Análisis de la serie de Bouguereau
William-Adolphe Bouguereau fue el máximo exponente del academicismo francés. Su técnica es tan perfecta que las texturas de la piel parecen emitir calor. En "El rapto de Psique", vemos a Cupido aferrándose al cuerpo de la joven, elevándola hacia el reino de los inmortales. La expresión de Psique es de una entrega total; sus alas de mariposa brillan con la promesa de la eternidad. Es la representación del alma siendo rescatada por el amor divino.
Por su parte, "El primer beso" (L'Amour et Psyché, enfants) es quizás su obra más popular. Realizada en 1890, muestra a los dos protagonistas como niños. Es una visión inocente y pura del mito, donde el afecto no es una pasión destructiva, sino una ternura celestial. Bouguereau utiliza colores pasteles y un fondo etéreo para enfatizar que este momento ocurre en un plano fuera del tiempo humano.
Las obras de 1899, "Cupido y Psique" y "Amor y Psique", muestran el estilo maduro del artista. El realismo anatómico es asombroso: cada músculo, cada sombra en la piel y la suavidad de las nubes crean una atmósfera de ensueño. Bouguereau no solo pintaba un mito; pintaba el ideal de la belleza humana elevada a la categoría de lo sagrado.
LAS OBRAS
Cupido y Psique
Autor: William-Adolphe Bouguereau
Año: 1899
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Colección privada
Amor y Psique
Autor: William-Adolphe Bouguereau
Año: 1899
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Colección privada
El rapto de Psique
Autor: William-Adolphe Bouguereau
Año: 1895
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Colección privada
El primer beso (L'Amour et Psyché, enfants)
Autor: William-Adolphe Bouguereau
Año: 1890
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Colección privada
