Un hombre y una mujer rezan el ángelus, oración que recuerda el saludo del ángel a María durante la Anunciación. Han interrumpido su cosecha de papas y todas las herramientas de este trabajo, la horquilla, los sacos y la carretilla, están representados. En 1865, Millet cuenta: "El Ángelus es un cuadro que he realizado, pensando en como, trabajando antaño en el campo, a mi abuela no se le escapaba, cuando oía tocar la campana, de hacer que nos detuviéramos en nuestra labor para rezar el ángelus para estos pobres muertos ".
Se trata pues de un recuerdo de infancia que originó el cuadro y no la voluntad de exaltar un cualquier sentimiento religioso. Por otro lado, Millet no es practicante. En una escena simple, quiere fijar los ritmos inmutables de los campesinos. Aquí el interés del pintor enfoca el tiempo de la pausa, del descanso.
Aislada en el primer plano, en medio de una inmensa y desierta llanura, la pareja de campesinos adopta unos aires monumentales, pese a las dimensiones reducidas del lienzo. Sus rostros se han dejado en la sombra, mientras que la luz subraya los gestos y las posturas. El lienzo expresa de este modo un profundo sentimiento de recogimiento y el artista supera la anécdota para ir hacia el arquetipo.
Pero hay otro costado mas oscuro en la obra. El ángelus de Millet se convirtió en una obsesión para el pintor español Salvador Dalí, quien realizó distintas reinterpretaciones pictóricas del mismo tema y sobre cuyo significado escribió entre 1932 y 1935 un ensayo titulado "El mito trágico del Angelus de Millet". El manuscrito original desapareció en 1941, Salvador Dali abandonó París de forma apresurada ante la llegadas de las tropas alemanas.
En su libro "Confesiones inconfesables", Dalí afirmaba que el Angelus se había convertido para él en la "obra pictórica más íntimamente turbadora, la más densa". En su ensayo, Dalí escribe que los campesinos en la pintura no solo estaban rezando el ángelus, sino que estaban orando frente a un pequeño ataúd.
Según explica en el mismo libro, por su insistencia, el Museo del Louvre hizo una radiografía de la pintura, que reveló, en lugar de la canasta, una caja negra, que el pintor surrealista interpreta como el ataúd de un niño de 6 años. Quizás la obra así planteada le pareció al autor muy fuerte como tema y cubrió la caja con una canasta y un tema menos delicado.
Precisamente en ese año 1932 el cuadro sufrió una agresión de un perturbado que le dio cinco cortes aprovechando un descuido de la seguridad del museo.
La luz y la composición del cuadro contribuyen a su atmósfera de recogimiento. Los rostros de los campesinos permanecen en la sombra, lo que impide identificar emociones específicas. No obstante, sus posturas y gestos transmiten solemnidad y respeto. A pesar del reducido tamaño del lienzo, las figuras adquieren un aire monumental que las eleva a la categoría de arquetipo universal.
A pesar de su aparente sencillez, El Ángelus de Millet ha trascendido su tiempo y su intención original para convertirse en una obra cargada de múltiples interpretaciones. Desde el recuerdo infantil de un pintor realista hasta la obsesión de un genio surrealista, la pintura ha sido vista como un símbolo de la vida campesina, de la devoción, del duelo y hasta de lo siniestro.
La historia de El Ángelus nos recuerda que el arte nunca es estático. Cada obra puede adquirir nuevos significados dependiendo del contexto y de la mirada del espectador. En este caso, lo que comenzó como un homenaje a la tradición rural francesa se convirtió en un misterio pictórico que sigue intrigando a generaciones de amantes del arte.
LA OBRA
El ÁngelusJean-François Millet
Fecha: entre 1857 y 1859
Óleo sobre lienzo
Dimensiones 55,5 x 66 cm.
Grand Palais (Musée d'Orsay)